Acaz va a Damasco a encontrarse con Tiglat-pileser. Allí ve un altar y envía al sacerdote Urías su diseño y su modelo, con todos los detalles. Urías construye un altar igual antes de que el rey vuelva 2 Reyes 16:10-11. A su regreso, Acaz ofrece en él sus sacrificios y hace apartar el altar de bronce del templo, el de Salomón, a un lado; ordena que los sacrificios diarios se ofrezcan en el nuevo, y reserva el viejo «para consultar» 2 Reyes 16:12-15.
También desmonta los paneles de las basas, baja el mar de bronce de los bueyes que lo sostenían y lo pone sobre un suelo de piedra, y retira la entrada exterior del rey en el templo, «por causa del rey de Asiria» 2 Reyes 16:17-18. Ver el altar de los holocaustos y el templo.
Su papel dentro de la Biblia
Acaz es el rey de la decisión equivocada en la crisis más grave del siglo VIII: ante la amenaza, prefirió la protección de un imperio a la palabra del profeta. Por él quedó Judá dentro del sistema asirio, la situación que heredará su hijo Ezequías, que hará lo contrario: abrirá las puertas del templo que su padre había cerrado y se rebelará contra Asiria 2 Crónicas 29:3 2 Reyes 18:7. Isaías fecha una de sus profecías «en el año que murió el rey Acaz» Isaías 14:28, y su nombre quedó unido a un reloj de sol, «las gradas de Acaz», en el que Isaías da a Ezequías una señal Isaías 38:8. Mateo lo incluye en la genealogía de Jesús Mateo 1:9.