A la mañana siguiente, David escribe una carta a Joab y se la entrega al propio Urías: que lo pongan en lo más duro de la batalla y se retiren de él, para que lo hieran y muera 2 Samuel 11:14-15. Joab, que asedia la ciudad, lo pone donde sabe que están los defensores más fuertes. Los de Rabá hacen una salida, caen varios de los hombres de David, y muere también Urías el heteo 2 Samuel 11:16-17. Ver Rabá y los amonitas.
Joab manda un mensajero con el parte de guerra y le anticipa que el rey se enfadará por haberse acercado tanto a la muralla; entonces deberá decirle que también ha muerto su siervo Urías 2 Samuel 11:18-21. David responde que no se preocupe, que la espada devora a uno y a otro 2 Samuel 11:25. La mujer de Urías hace duelo por su marido, y pasado el luto David la toma por mujer 2 Samuel 11:26-27.
Su papel dentro de la Biblia
Urías muere sin decir más que una frase, pero esa frase basta para que la historia de David cambie de sentido. Cuando el profeta Natán condena al rey, el centro de la acusación es él: «a Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer» 2 Samuel 12:9. La sentencia —la espada no se apartará de la casa de David— nace de su muerte 2 Samuel 12:10.
El libro de los Reyes lo convierte en la única mancha de la vida de David: el rey hizo lo recto todos los días de su vida, «salvo en lo tocante a Urías heteo» 1 Reyes 15:5. Y Mateo, en la genealogía de Jesús, nombra a Salomón como hijo de «la que fue mujer de Urías» Mateo 1:6: el nombre del soldado extranjero queda en la línea del Mesías.
Otros con el mismo nombre
La Reina-Valera llama también Urías a otras personas sin ficha propia en eLogos: el sacerdote Urías, que construyó en el templo un altar copiado del de Damasco por orden del rey Acaz 2 Reyes 16:10-11 y al que Isaías tomó como testigo Isaías 8:2; y el profeta Urías hijo de Semaías, que huyó a Egipto y fue traído de vuelta y ejecutado por el rey Joacim Jeremías 26:20-23. Ver Acaz y Jeremías.