Las dos cartas a los tesalonicenses, escritas probablemente desde Corinto, empiezan con el nombre de los tres misioneros: «Pablo, Silvano y Timoteo, a la iglesia de los tesalonicenses» 1 Tesalonicenses 1:1 2 Tesalonicenses 1:1. Hechos no vuelve a mencionarlo después de Corinto.
Años más tarde, la primera carta de Pedro termina con una nota: «Por conducto de Silvano, a quien tengo por hermano fiel, os he escrito brevemente» 1 Pedro 5:12. Ver Pedro.
Su papel dentro de la Biblia
Silas une dos mundos de la iglesia del siglo I: la comunidad de Jerusalén, de la que era dirigente y profeta, y la misión de Pablo entre las naciones. Su presencia en el segundo viaje lleva el respaldo de Jerusalén a las iglesias de Macedonia y Grecia, las primeras de Europa. La escena de la cárcel de Filipos, con los dos misioneros cantando de noche, es una de las más recordadas de Hechos.