Antiguo TestamentoNahúmEntre 663 y 612 a.C.: después de la caída de Tebas, que menciona como pasada (Nahúm 3:8-10), y antes de la de Nínive, que anuncia.13 versículos
De Nahúm solo se sabe lo que dice la primera línea de su libro: que era de Elcós y que tuvo una visión
sobre Nínive Nahúm 1:1. Su libro es el único de los proféticos que se dedica entero a una sola
ciudad extranjera, Nínive, y esa ciudad era la capital del imperio que había destruido el reino de Israel, había
arrasado Judá en tiempos de Ezequías y lo había mantenido como vasallo durante casi un siglo.
El capítulo 2 es una escena de batalla contada como si ocurriera delante del lector. Sube el destructor contra
Nínive, los escudos de sus valientes están teñidos de rojo, los carros corren por las calles como relámpagos
Nahúm 2:1Nahúm 2:3-4. Las puertas de los ríos se abren y el palacio se derrumba
Nahúm 2:6. Nínive, antes un estanque de aguas, se vacía; sus defensores huyen y nadie se vuelve
Nahúm 2:8. Y llega el saqueo: tomad plata, tomad oro, sus riquezas no tienen fin
Nahúm 2:9.
El capítulo termina con una pregunta irónica. ¿Dónde está la guarida de los leones, donde el león despedazaba para
sus cachorros y llenaba de presa sus cuevas? Nahúm 2:11-12. El león era un símbolo favorito de los
reyes asirios, que se hacían representar cazándolos en los relieves de sus palacios.
Nahúm y Jonás
Los dos únicos libros proféticos dedicados a Nínive dicen cosas opuestas. En Jonás, la ciudad se arrepiente ante la
predicación de un profeta y Dios la perdona Jonás 3:10. En Nahúm no hay llamada al arrepentimiento ni
posibilidad de perdón: su destino está decidido Nahúm 1:14. Sofonías, contemporáneo de Nahúm, anuncia
lo mismo: Dios convertirá Nínive en desolación, seca como un desierto Sofonías 2:13.