Antiguo TestamentoNahúmEntre 663 y 612 a.C.: después de la caída de Tebas, que menciona como pasada (Nahúm 3:8-10), y antes de la de Nínive, que anuncia.19 versículos
De Nahúm solo se sabe lo que dice la primera línea de su libro: que era de Elcós y que tuvo una visión
sobre Nínive Nahúm 1:1. Su libro es el único de los proféticos que se dedica entero a una sola
ciudad extranjera, Nínive, y esa ciudad era la capital del imperio que había destruido el reino de Israel, había
arrasado Judá en tiempos de Ezequías y lo había mantenido como vasallo durante casi un siglo.
El último capítulo explica por qué. Nínive es ciudad sanguinaria, llena de mentira y rapiña
Nahúm 3:1, y el poeta vuelve a la batalla: chasquido de látigo, estruendo de ruedas, caballos al
galope, cadáveres sin fin Nahúm 3:2-3. La acusa también de haber seducido y vendido a las naciones
con sus hechizos Nahúm 3:4.
Luego le recuerda un precedente. ¿Eres tú mejor que Tebas —No-amón, en el texto—, la ciudad asentada entre los ríos
del Nilo, apoyada por Etiopía y Egipto? También ella fue llevada al cautiverio y sus niños fueron estrellados en las
esquinas de las calles Nahúm 3:8-10. Lo que Asiria hizo a Tebas le será hecho a ella. El libro termina
dirigiéndose al rey de Asiria: tus pastores duermen, tu pueblo se dispersa por los montes y no hay quien lo junte.
Todos los que oigan la noticia aplaudirán, «porque ¿sobre quién no pasó continuamente tu maldad?»
Nahúm 3:18-19.
Nahúm y Jonás
Los dos únicos libros proféticos dedicados a Nínive dicen cosas opuestas. En Jonás, la ciudad se arrepiente ante la
predicación de un profeta y Dios la perdona Jonás 3:10. En Nahúm no hay llamada al arrepentimiento ni
posibilidad de perdón: su destino está decidido Nahúm 1:14. Sofonías, contemporáneo de Nahúm, anuncia
lo mismo: Dios convertirá Nínive en desolación, seca como un desierto Sofonías 2:13.