Al terminar la siega, Booz avienta la cebada en la era. Come, bebe, se siente contento y se acuesta junto al montón de grano. A medianoche se despierta sobresaltado y encuentra a una mujer acostada a sus pies Rut 3:7-8. Le pregunta quién es, y ella responde: «Yo soy Rut tu sierva», y le pide que extienda el borde de su manto sobre ella, porque es pariente redentor Rut 3:9. Ver goel.
Booz la bendice: esta muestra de lealtad es mayor que la primera, porque no ha ido detrás de los jóvenes, pobres o ricos. Le promete hacer lo que pide, porque toda la ciudad sabe que es una mujer virtuosa. Pero hay un pariente más cercano que él: si ese quiere redimirla, que lo haga; si no, lo hará él, y lo jura por Jehová Rut 3:10-13. Ella se queda a sus pies hasta antes del alba, y Booz cuida de que nadie sepa que una mujer ha estado en la era. Le llena el manto con seis medidas de cebada y la despide Rut 3:14-15.
Su papel dentro de la Biblia
Booz es la persona por la que el libro de Rut pasa de la desgracia a la continuidad. En él se juntan dos instituciones de la ley de Israel, el rescate de la tierra y la obligación de dar descendencia al difunto, y las cumple más allá de lo que se le podía exigir: no es el pariente más cercano y la ley del levirato solo obligaba al cuñado Deuteronomio 25:5. El libro lo presenta como un hombre que actúa con ḥesed, la lealtad que va más allá del deber, la misma palabra que él usa para la conducta de Rut Rut 3:10.
Mateo y Lucas lo incluyen en la genealogía de Jesús Mateo 1:5 Lucas 3:32. Mateo añade un dato que el Antiguo Testamento no da: su madre fue Rahab, a la que casi todos identifican con la mujer de Jericó que escondió a los espías de Josué.