Judas Iscariote es el último nombre de las tres listas de los doce que dan los evangelios, y en
las tres va acompañado de una aclaración que no lleva ningún otro: «el que también le entregó» Mateo 10:4Marcos 3:19, «que llegó a ser el traidor» Lucas 6:16. Los evangelios
se escribieron cuando todos sabían lo que había hecho, y no lo ocultan ni en la primera línea
que le dedican.
Pero tampoco lo presentan como un extraño. Era «uno de los doce», fórmula que los evangelios
repiten precisamente cuando narran la entrega Marcos 14:10Marcos 14:43.
Jesús lo eligió con los demás, lo envió con los demás a predicar y a sanar
Mateo 10:1-5, y Pedro lo recuerda después como alguien que «era contado con
nosotros, y tenía parte en este ministerio» Hechos 1:17.
En la cena, mientras comen, Jesús dice: «De cierto os digo que uno de vosotros, que come
conmigo, me va a entregar». Los discípulos se entristecen y empiezan a preguntarle uno por uno:
«¿Seré yo?». Jesús solo responde que es uno de los doce, el que moja con él en el plato, y
añade: «¡Ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado! Bueno le fuera a ese
hombre no haber nacido» Marcos 14:18-21. En Mateo, Judas pregunta como los demás
—«¿Soy yo, Maestro?»— y Jesús le responde: «Tú lo has dicho» Mateo 26:25.
El cuarto evangelio cuenta la escena de más cerca. Pedro hace señas al discípulo recostado junto
a Jesús para que le pregunte quién es; Jesús contesta que es aquel a quien dé el bocado que va a
mojar, y se lo da a Judas Juan 13:23-26. Después del bocado, dice el texto, Satanás
entró en él. Jesús le dice: «Lo que vas a hacer, hazlo más pronto», y ninguno de los presentes
entiende por qué. Judas toma el bocado y sale enseguida. «Y era ya de noche» Juan 13:27-30.
Otros con el mismo nombre
Judas Tadeo, el otro apóstol llamado Judas, al que el cuarto evangelio distingue como «no el Iscariote» Juan 14:22.