Antiguo TestamentoJobEl relato lo sitúa en un mundo patriarcal (riqueza en ganado, sin Israel ni Ley ni Templo); la fecha de composición del libro está discutida.13 versículos
La escena celestial se repite, y el acusador sube la apuesta: «piel por piel», todo lo
que un hombre tiene lo dará por su vida Job 2:4. Esta vez el permiso
alcanza al cuerpo, con un límite: que le respete la vida Job 2:6.
Job queda cubierto de llagas de la planta del pie a la coronilla y termina sentado
entre las cenizas, rascándose con un pedazo de teja Job 2:7-8. Su mujer
—la única voz de su casa que queda en el relato— le dice lo que probablemente pensaba
cualquiera: «¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete»
Job 2:9.
Entonces llegan los tres amigos: Elifaz de Temán, Bildad de Súaj y Sofar de Naamá.
Vienen a consolarlo, y lo primero que hacen es lo mejor que hacen: no lo reconocen de
lejos, lloran, se sientan con él en tierra siete días y siete noches sin decir
palabra, «porque veían que su dolor era muy grande» Job 2:11-13.