Job lo pierde todo: «¿Acaso teme Job a Dios de balde?»
Job 1Job 1:6-22
Antiguo TestamentoJobEl relato lo sitúa en un mundo patriarcal (riqueza en ganado, sin Israel ni Ley ni Templo); la fecha de composición del libro está discutida.17 versículos
La escena cambia de plano sin aviso. Los «hijos de Dios» se presentan ante el Señor, y
entre ellos llega también el acusador, que dice venir de rodear la tierra
Job 1:6-7. Dios saca el tema: no hay otro como su siervo Job. Y el
acusador responde con la pregunta que pone en marcha todo el libro: «¿Acaso teme Job
a Dios de balde?»Job 1:9. Lo has protegido y enriquecido —viene a
decir—; quítale eso y verás.
Lo que está a prueba, entonces, no es la paciencia de Job. Es si la piedad humana
puede ser desinteresada.
Las desgracias llegan en cuatro mensajes encadenados, y el cuarto empieza antes de que
el tercero termine de hablar. Los sabeos se llevan bueyes y asnas; un fuego cae y
consume las ovejas; tres escuadrones de caldeos toman los camellos; y un viento del
desierto derriba la casa donde comían sus hijos Job 1:13-19. En una
tarde, Job pierde el patrimonio y los diez hijos.
Se rasga el manto, se rapa la cabeza, y adora: «Jehová dio, y Jehová quitó»
Job 1:21. El narrador cierra con una nota que conviene no saltarse: en
todo esto Job no pecó ni atribuyó a Dios despropósito alguno Job 1:22.