Por esos días, Ezequías enferma de muerte, e Isaías le dice que ordene su casa porque va a morir. El rey vuelve el rostro a la pared, ora recordando que ha andado delante de Dios con corazón íntegro, y llora amargamente 2 Reyes 20:1-3. Antes de que Isaías salga del patio, Dios lo hace volver: ha oído su oración, le dará quince años más y defenderá la ciudad 2 Reyes 20:4-6. Isaías manda poner una masa de higos sobre la llaga, y Ezequías pide una señal: que la sombra retroceda diez grados en el reloj de Acaz, y retrocede 2 Reyes 20:7-11.
Isaías conserva el cántico que Ezequías escribió tras sanar: «Yo dije: A la mitad de mis días iré a las puertas del Seol» Isaías 38:9-20.
Su papel dentro de la Biblia
Ezequías es, junto con Josías, el gran rey reformador de Judá, y el que encarna la confianza en Dios frente a un imperio. Su historia está contada tres veces —en Reyes, en Isaías y en Crónicas—, y el libro de Isaías la incorpora casi entera. En él se cruzan el profeta Isaías, que lo acompaña en la crisis, y Miqueas, cuya profecía contra Jerusalén escuchó sin castigarlo: un siglo después, los ancianos de Judá recordarán que Ezequías no mató a Miqueas, sino que temió a Jehová, y salvarán así la vida de Jeremías Jeremías 26:17-19.
Su corte también dejó huella en los libros sapienciales: una colección de Proverbios se presenta como copiada por «los varones de Ezequías» Proverbios 25:1.
Cómo lo recuerda el resto de la Biblia
Reyes lo pone en la cima: nadie como él en confianza en Dios 2 Reyes 18:5. El libro del Eclesiástico, que no forma parte de la Reina-Valera, lo recuerda por el túnel y por el asedio. En el Nuevo Testamento aparece solo en la genealogía de Jesús en Mateo Mateo 1:9-10.
Historia y evidencia
Otros con el mismo nombre
La Reina-Valera llama Ezequías también a un antepasado del profeta Sofonías, que algunos identifican con el rey Sofonías 1:1, y a un jefe de familia que firmó el pacto en tiempos de Nehemías Nehemías 10:17.