Los hijos de Jacob responden «con engaño». No pueden dar a su hermana a un hombre incircunciso, dicen; si todos los varones de la ciudad se circuncidan, se harán un solo pueblo Génesis 34:13-17. Hamor y Siquem convencen a los hombres de la ciudad con un argumento económico: sus ganados y sus bienes serán nuestros. Todos se circuncidan Génesis 34:18-24.
Al tercer día, cuando están doloridos, Simeón y Leví, hermanos de Dina, entran con la espada en la ciudad desprevenida y matan a todos los varones, entre ellos a Hamor y a Siquem, y sacan a Dina de la casa de Siquem. Los demás hijos de Jacob saquean la ciudad, el ganado, los bienes, los niños y las mujeres Génesis 34:25-29.
Jacob les reprocha que lo han hecho odioso a los cananeos y a los ferezeos; él es poco numeroso, y si se juntan contra él lo destruirán. Los hijos responden con la última frase del capítulo: «¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera?» Génesis 34:30-31. Después Dios manda a Jacob subir a Bet-el, y un terror divino cae sobre las ciudades de alrededor, que no los persiguen Génesis 35:1-5. Ver Simeón y Leví.
Su papel dentro de la Biblia
Dina aparece sobre todo como causa de lo que hacen los hombres de su familia. Su historia explica por qué Jacob, al bendecir a sus hijos, maldice la ira de Simeón y Leví: «en su furor mataron hombres… los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel» Génesis 49:5-7. Siglos después, las dos tribus no tendrán territorio propio: Simeón quedará dentro de Judá y Leví repartido en ciudades por todo Israel Josué 19:1 Josué 21:41. La última vez que se la nombra es en la lista de los que bajaron a Egipto con Jacob Génesis 46:15. Ver la tribu de Simeón y los levitas.