Abigail comparte desde entonces la vida errante de David. Va con él cuando se refugia entre los filisteos, con el rey Aquis de Gat, y el texto sigue llamándola «la que fue mujer de Nabal el de Carmel» 1 Samuel 27:3. Mientras David está fuera, los amalecitas asaltan Siclag, la queman y se llevan a las mujeres y a los niños, entre ellas a Ahinoam y a Abigail 1 Samuel 30:1-5. David los persigue y las rescata a las dos 1 Samuel 30:18.
Tras la muerte de Saúl, Abigail sube con David a Hebrón 2 Samuel 2:2. Allí da a luz al segundo hijo de David, Quileab 2 Samuel 3:3, al que Crónicas llama Daniel 1 Crónicas 3:1. Ver Daniel, hijo de David. No se vuelve a hablar de ella ni de su hijo, que no aparece en las luchas por la sucesión.
Su papel dentro de la Biblia
Abigail es una de las pocas personas del Antiguo Testamento a las que el texto elogia por su inteligencia, y su discurso a David es uno de los más largos que la Biblia pone en boca de una mujer. Su papel es decisivo: evita que David, a punto de ser rey, empiece con una masacre de inocentes. Sus palabras, además, son de las primeras en anunciar en voz alta el futuro de David: casa estable y reinado sobre Israel, lo que más tarde Dios le prometerá por medio de Natán 2 Samuel 7:11-16.
Otros con el mismo nombre
Abigail, hermana de David, hija de Isaí según Crónicas 1 Crónicas 2:16-17 —«hija de Nahas» en Samuel 2 Samuel 17:25— y madre de Amasa, el general de Absalón. Ver Isaí.