Palabra hebrea que aparece al final de algunos versos de los Salmos y de la oración de Habacuc, y que no forma parte del texto del poema, sino que parece una indicación musical o litúrgica. Nadie sabe con seguridad qué significa: la explicación más común es que señalaba una pausa o un interludio.
En la Biblia
Aparece 71 veces en 39 salmos y 3 veces en Habacuc 3. Por ejemplo: «Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Selah» (Salmos 46:7).
Etimología
Del hebreo selá, de origen incierto. Se ha relacionado con salal, «levantar, elevar» (la voz, los instrumentos o la vista), pero no está demostrado. La Septuaginta la tradujo diápsalma, «interludio», y en las Biblias españolas se deja sin traducir.
Una palabra fuera del poema
Algunas palabras de los Salmos no son del poema, sino de su uso: indicaciones para el canto, la música o la liturgia. La
más frecuente y la más misteriosa es selah. Aparece al final de un verso, a veces en medio del salmo y a veces al final,
como en el salmo 3: «Muchos son los que dicen de mí: No hay para él salvación en Dios. Selah. Mas tú, Jehová, eres escudo
alrededor de mí» Salmos 3:2-4.
Fuera de los Salmos solo está en la oración de Habacuc, que también es un canto con indicaciones musicales («sobre
Sigionot», «al jefe de los cantores»): «Dios vendrá de Temán, y el Santo desde el monte de Parán. Selah»
Habacuc 3:3Habacuc 3:13.
Qué podía significar
Cómo leerla
Como no forma parte del texto, selah no se «interpreta» como una palabra del poema. Pero su lugar puede ser significativo:
suele aparecer después de una afirmación fuerte, como si invitara a detenerse en ella. En el salmo 46, cierra las dos veces
el estribillo «Jehová de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob» Salmos 46:7Salmos 46:11. Que el lector se detenga ahí es una manera razonable de leerlo, siempre que se recuerde que el
significado preciso de la palabra se ha perdido.