Una medida para los caminos
El Antiguo Testamento no tiene una medida fija para las distancias largas: habla de «camino de tres días» o de «un trecho de tierra». El Nuevo Testamento, escrito en griego, usa la medida griega, el estadio, de unos 185 metros.
Gracias a ella se pueden situar algunos lugares. Los dos discípulos que se encuentran con Jesús resucitado iban «a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén» Lucas 24:13, unos 11 km. Dónde estaba Emaús se discute, y algunos manuscritos leen «ciento sesenta estadios», unos 30 km: el punto que marca el mapa de eLogos, Emaús-Nicópolis, está a unos 25 km en línea recta (ver la ficha de Emaús). Betania, la aldea de Lázaro, estaba «como a quince estadios» Juan 11:18, poco menos de 3 km. Y los discípulos habían remado en el mar de Galilea «como veinticinco o treinta estadios», entre 4,5 y 5,5 km, cuando ven a Jesús caminar sobre el agua Juan 6:19.
La cifra más grande es la de la nueva Jerusalén del Apocalipsis: la ciudad es un cubo de «doce mil estadios» de lado Apocalipsis 21:16, unos 2.200 km. Doce mil es múltiplo de doce, el número de las tribus y de los apóstoles que el mismo capítulo inscribe en las puertas y los cimientos de la ciudad.
La pista de carreras
El estadio era también la pista donde se corría esa distancia en los juegos griegos. Corinto organizaba cada dos años los juegos ístmicos, y Pablo escribe a los corintios con esa imagen: «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis». Los atletas se disciplinan «para recibir una corona corruptible», y él golpea su cuerpo para no quedar descalificado 1 Corintios 9:24-27.
Otras medidas de camino
- La milla. En el Sermón del monte, Jesús dice: «a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos» Mateo 5:41. La milla romana medía unos 1.480 metros, y el verbo griego describe la requisa: un soldado podía obligar a un civil a cargar su equipo durante un trecho.
- El camino de un día de reposo. El monte de los Olivos «está cerca de Jerusalén, camino de un día de reposo» Hechos 1:12: la distancia que un judío piadoso podía recorrer en sábado sin quebrantar el descanso.