Frente al mar, con el ejército egipcio detrás, la orden es alzar la vara y extender la mano sobre el agua para dividirla Éxodo 14:16. Cuando llega el momento, el relato solo menciona la mano extendida y un fuerte viento del oriente que sopla toda la noche Éxodo 14:21.
Obra de arte
En Refidim no hay agua, y la protesta llega a tal punto que Moisés teme que lo apedreen Éxodo 17:1-4. Se le manda golpear la peña de Horeb con la misma vara con la que golpeó el río, y de la roca sale agua Éxodo 17:5-6.
Poco después, en la batalla contra Amalec, Moisés sube a la cumbre de un collado con la vara de Dios en la mano. Mientras mantiene los brazos en alto, vence Israel; cuando los baja, vence Amalec. Aarón y Hur terminan sosteniéndoselos, uno de cada lado, hasta que se pone el sol Éxodo 17:9-12.