Moisés pone una objeción: no le van a creer. Dios le contesta con una pregunta sencilla —qué tiene en la mano— y la respuesta es una vara Éxodo 4:1-2. Al arrojarla al suelo se convierte en una serpiente de la que Moisés huye; cuando la agarra por la cola, vuelve a ser vara Éxodo 4:3-4. La señal tiene un fin declarado: que crean que se le ha aparecido el Dios de sus padres Éxodo 4:5.
Se le ordena llevarla, porque con ella hará las señales Éxodo 4:17, y cuando emprende el regreso a Egipto el texto ya no la llama su vara, sino la vara de Dios Éxodo 4:20.