Para la mayoría de los estudiosos, Amós es el primero de los profetas cuyas palabras se reunieron en un libro, y es también el que más insiste en que no era profeta de oficio. Venía de Tecoa, una aldea de Judá en el límite del desierto, unos ocho kilómetros al sur de Belén, y se ganaba la vida con el ganado y los sicómoros Amós 1:1 Amós 7:14. Su misión, sin embargo, lo llevó fuera de su reino: al norte, a Israel, en el mejor momento de su historia.
Bajo Jeroboam II, Israel había recuperado sus antiguas fronteras desde la entrada de Hamat hasta el mar Muerto 2 Reyes 14:25, y en Samaria se construían casas de invierno y de verano con adornos de marfil Amós 3:15. Es a esa prosperidad a la que Amós anuncia el final.
El libro empieza con una frase que tiene fecha: «dos años antes del terremoto» Amós 1:1, y con un rugido: Jehová rugirá desde Sion Amós 1:2. Después, Amós recorre en círculo a los vecinos de Israel con una fórmula que se repite: «por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocaré su castigo» Amós 1:3. Damasco, Gaza, Tiro, Edom, Amón y Moab caen uno tras otro por crímenes de guerra: trillar Galaad con trillos de hierro, vender poblaciones enteras como esclavos, perseguir a su hermano con espada Amós 1:6 Amós 1:9 Amós 1:11.
Los oyentes de Israel podían asentir a cada condena. Luego le toca a Judá, por despreciar la ley de Jehová Amós 2:4. Y al final, cuando el círculo se cierra, la fórmula cae sobre el propio Israel, y los cargos ya no son de guerra: vender al justo por dinero y al pobre por un par de sandalias, pisotear la cabeza de los desvalidos, acostarse junto a los altares sobre ropas tomadas en prenda Amós 2:6-8.
Cómo lo recuerda la Biblia
El Nuevo Testamento cita a Amós dos veces, y las dos en discursos de Hechos. Esteban cita su reproche por los sacrificios del desierto Hechos 7:42-43 Amós 5:25-27. Y en el concilio de Jerusalén, Santiago usa la promesa del tabernáculo de David para defender que los gentiles entren en la iglesia sin hacerse judíos: la cita según la traducción griega, que dice «para que el resto de los hombres busque al Señor» donde el hebreo habla de poseer «el resto de Edom» Hechos 15:15-17 Amós 9:12. La diferencia entre las dos versiones es un dato de los textos; que Santiago la aproveche muestra cómo leía la iglesia primitiva la Biblia griega.